El paisaje es, con toda seguridad, el primer valor que salta a la vista de quien nos visita. Cualquier época del año es buena para conocer estas tierras moldeadas gracias al esfuerzo de sus habitantes y de una naturaleza que aquí se convierte en la gran protagonista.
Las estaciones del año regalan una experiencia visual cambiante como resultado de su flora y su relieve, desde el verde intenso del verano al rojo del otoño reflejado en sus viñedos, hasta los tonos marrones del invierno. Un clima que condiciona el paisaje y define la fisonomía del municipio y de todo su entorno natural. El paisaje de Camporrobles ha sido configurado con constancia y dedicación durante siglos de convivencia entre la tierra y sus habitantes. Ganadería, agricultura, monte y llanura se suceden creando un mosaico de colores, formas y sensaciones que evolucionan con cada estación.
La orográfia de Camporrobles oscilan entre la suavidad de los campos cultivados y la rudeza de sus sierras. En numerosos parajes se combinan campos de cereal, viñedos y almendros, marcando con sus ciclos de floración y color el ritmo del año. Los cerros, atravesados por barrancos y pequeños valles, tapizan sus laderas plagadas de plantas aromáticas y masas de carrascas, encinas, pinos y sabinas. Cumbres coronadas por riscos y roquedos, que sirven de refugio y sustento a una abundante fauna silvestre, en definitiva, una tierra donde el eslogan que refleja nuestra comarca alcanza todo su sentido; Donde el bosque abraza al viñedo.
Para pasear, correr o recorrer rutas en MTB, Camporrobles cuenta con una extensa red de caminos y pistas que cubren prácticamente todo el término municipal. Dentro de esta red existen varios itinerarios que permiten conocer todos los ambientes que ofrece Camporrobles un tesoro que hemos sabido conservar y enriquecer mediante una completa red de señalización que facilita el recorrido a quien nos visita.